Las cualidades del becario perfecto

Las cualidades del becario perfecto
Ahí estás. El primer día de tu nuevo trabajo. Te saludan al entrar en el edificio donde vas a hacer tus prácticas. Hay muchas oficinas, salas de reuniones, compañeros de trabajo, encargados y directores de distintos departamentos y tú eres el “recién llegado” o “novato” o el becario, según quieran llamarte. © Artículo ha sido escrito por Pierre Simonnin ¿Te preocupa no saber ubicarte bien e integrarte en tu nuevo lugar de trabajo? ¿Saber si “encajarás”? La cosa es que de una forma o de otra has conseguido llegar a tu escritorio y vas a comenzar las prácticas que tanto querías. ¡Ahora tienes que dejar tu huella! Aquí encontrarás las cualidades esenciales para ser un excelente becario:

1. Sé sociable

Mostrar que te gusta trabajar con gente es simplemente mostrar que te has hecho a la idea del comportamiento y ambiente general que hay en la empresa. Esto puede ser una gran ventaja a tu favor ya que podrás adaptarte a su forma de hacer las cosas en cualquier tipo de situación. Estás una oficina, es decir, en un entorno social y económico. Es un lugar de producción en donde, como empleado, tienes que dar la talla.  Pero al final del día también es un lugar de convivencia, por lo que es esencial tener una buena relación de trabajo con tus compañeros. Además, las reglas mínimas de comportamiento no van a estar escritas en las paredes: decir hola, gracias y despedirte al terminar el día no te harán quedar como un pelota. La educación nunca está de más ni es algo que se pase de moda. Al contrario, es una norma de conducta habitual. También puedes aprovechar para mostrar tus habilidades transversales  cuando la situación más lo requiera: sé positivo, curioso, proactivo, dinámico, responsable, flexible, etc.

2. Respeta la cultura y códigos sociales de la empresa

Tanto si trabajas en una empresa pequeña como en una multinacional, respeta la cultura corporativa. Ésta se define por las reglas, códigos éticos, morales y valores de los empleados. No se trata sólo de llegar a tu hora al trabajo, sino de prestar atención a la forma que tiene tu empresa de hacer las cosas, a la política y procedimientos empresariales. En lo que respecta a la atención al cliente, por ejemplo, cada empresa tiene su propia ética de trabajo, objetivos en común y código de vestimenta. La cultura empresarial varía dependiendo cada empresa y definitivamente del país. En Irlanda, al igual que en otros países de habla inglesa, son conocidos los viernes informales o “casual Fridays”,  en los que los empleados visten de manera más informal. Es una costumbre a la que me adapté rápidamente durante mis prácticas porque pensé que era una forma de recodarnos que, después de todo, hay gente normal y corriente en todas las empresas. Así que no te sorprendas si algún día tu jefe cambia el traje y la corbata por unos vaqueros, ¡es hasta divertido verle aparecer así de repente! La cultura de la empresa tiene una naturaleza influyente en el comportamiento de los empleados aun sin tener un código de conducta o reglas específicas. Para entender mejor a qué me refiero, os voy a contar una anécdota que ocurrió durante el tiempo que estuve de becario: hice las prácticas en una empresa en donde la edad media era de 35 años. En la cocina de la oficina siempre había té, café y tentempiés a nuestra disposición. Un día mi jefe me preguntó si podía ir a comprar leche y acepté, no porque me sintiera en la obligación de hacerlo, sino porque simplemente quería echar una mano. Estaba tan a gusto en esta empresa que me era difícil decirles que no a algo. Por eso creedme si os digo que cuando eres parte de una empresa, pasas a formar parte integral de su cultura.

3. Aprovecha para desarrollar tus habilidades

La empresa también es un lugar de actuación, así que aprovéchalo al máximo y sácale partido a tus habilidades mientras estás de prácticas. Tómate este periodo de tiempo como lo que es: una situación de la vida real laboral en la que tus habilidades pueden servirte de ayuda para cumplir tus objetivos con éxito. ¿Sabes cómo funcionan todas las herramientas y dispositivos de la oficina? ¿Puedes crear y enviar correos electrónicos? ¿Sabes cómo llevar a cabo un estudio de mercado? En cualquier caso, tienes que demostrarlo. Las prácticas son la oportunidad perfecta para que averigües si eres bueno en algo o no. Te enseñarán y guiarán, pero a la vez serás tú el que podrá ver aprender de sí mismo.

4. Crea y mantén buenas relaciones de trabajo

No es fácil sentirse a gusto durante tus primeros días de prácticas. Por eso algunas empresas ayudan a los recién llegados a acelerar su integración. En algunas multinacionales hay mesas de ping-pong, futbolines e incluso toboganes en sus salas de recepción o entradas, por lo que puedes imaginarte el ambiente en general sin necesidad de echarle un vistazo al edificio y los distintos departamentos. ¿Por qué rechazar a un compañero que te propone echar una partida de ping-pong? (durante el descanso, obviamente). Intenta relajarte cuando puedas y la misma vez mantener la compostura y seriedad en los momentos que lo requieran. También es sabido que a veces los compañeros se van a tomar algo después del trabajo. Si te invitan, ¡no te lo pienses y acepta encantado! Estas relaciones de trabajo son la mejor forma de crear tu propia red profesional de contactos. Una red que el día de mañana podría serte bastante útil cuando busques un nuevo empleo.

5. Cuatro habilidades que marcarán la diferencia

Este apartado está basado en el artículo “Cómo ser un buen becario” (originalmente en inglés, “How to be a good intern”) que apareció en el blog profesional de la escritora galardonada, oradora pública y empresaria Tori Randolph Terhune. Cuatro consejos para ser un excelente empleado en prácticas: Sé comunicativo: No tengas ningún reparo en preguntar cuando tengas dudas. Piensa que de esta forma te equivocarás menos. Además ésta es en una situación de la vida real con riesgos reales. Estoy seguro de que pasarán la mano por un par de fallos, pero más… Sé responsable: Intenta respetar el horario que te han dado o que tú mismo te has propuesto para hacer bien tu trabajo. Si no vas a ir o te vas a retrasar, no te olvides de informar a tu jefe con antelación. Sé flexible: Haz más de lo que se espera de ti para ganarte a tu jefe. Puede que las tareas que se te han asignado no sean las más interesantes del mundo pero intenta no quejarte. Entra con una sonrisa, mantenla y saldrás ganando. Sé dinámico: Una vez que has terminado de hacer tus tareas, no te quedes sentado de brazos cruzados (o peor, mirando tu Facebook durante horas). Mentalízate de que tienes X horas de trabajo al día, de forma que ese tiempo tienes que aprovecharlo para ayudar a la empresa en la que trabajas. ¿Se te ocurre algo que podría aumentar la productividad entre tus compañeros? No dudes en compartir este tipo de ideas.

6. Mantén al día tu informe de becario

Intenta no dejar para el último momento el informe o trabajo que tu universidad o centro te va a pedir tras las prácticas: -descripción de la empresa -tareas completadas (descripción, reuniones difíciles, soluciones llevadas a cabo) -anejos (documentos de viajes que hayas hecho debido a tu trabajo) -espíritu crítico (mejora de los métodos de trabajo) -redacta un informe (explica la utilidad de tus prácticas con relación a tu proyecto profesional)

7. Te abre la puerta a un posible empleo

¿Has sido un becario excepcional? Acuérdate de pedirles una carta de referencia. Algunos jefes la harán enseguida. Otros la dejan para luego y se les acaba olvidando, así que puede que tengas que insistirles un poco. En fin, ahí están. Ahora ya sabes las cualidades para ser un becario excelente ¡manos a la obra! wizbii, jóvenes, empleo, emprendimiento