5 Tips para desoxidar un idioma

5 Tips para desoxidar un idioma

El aprendizaje de idiomas es muy importante en nuestra sociedad a día de hoy; no sólo porque en este mundo globalizado es cada vez más normal que una persona trabaje en un país extranjero o con compañeros de trabajo que no hablan el mismo idioma que ella, sino también porque nos hace tomar conciencia de la relatividad de nuestra cultura, convirtiéndonos en personas más respetuosas de aquello que es diferente a lo nuestro, además de aportar importantes beneficios a nivel cognitivo.

Sea cual sea el camino académico que hayamos elegido, casi todos hemos estudiado como mínimo un idioma extranjero en el colegio o el instituto; pero con el paso de los años y la falta de práctica puede llegar el momento en que necesitemos utilizar un idioma que creíamos conocer y nos encontremos con que ya no es lo que era.

Sin embargo, muchas veces basta con retomar la práctica para recuperarlo. Así que voy a dedicar este artículo a unas cuantas recomendaciones para “desoxidar” ese idioma o idiomas que creíamos olvidados.

1. Crea un Portfolio

El Portfolio es una herramienta promovida por el Consejo de Europa para facilitar el aprendizaje de idiomas durante toda la vida. Con ella no sólo se puede guardar un registro de las diferentes actividades que se van realizando durante el aprendizaje, sino que también se pueden hacer autoevaluaciones de las capacidades que se poseen para poder controlar uno mismo sus progresos. Es una herramienta personal y muy completa que permite hacerse una idea, no sólo del nivel de lengua que se posee, sino también de cuáles son los puntos más fuertes y los más débiles a la hora de manejar el idioma. Es una buena manera de saber por dónde se necesita empezar para retomar la práctica de una lengua extranjera.

2. Haz tuyo el idioma

Un idioma es mucho más que un instrumento de comunicación: es un medio de expresión personal. Y, como sucede con todos los saberes, se adquiere mejor y más rápido si el aprendiz lo hace parte de su vida, sobre todo si encuentra la manera de disfrutar practicándolo y lo introduce entre sus pasatiempos habituales. Ver películas en ese idioma, seguir nuestras series preferidas, escuchar y aprender la letra de canciones, leer novelas e, incluso, escribir un diario personal, son maneras de practicar un idioma y, al mismo tiempo, asociar esta práctica a algo relajante o divertido.

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3. Practica el idioma siempre que tengas la ocasión

Ese amigo que habla francés, o ese vecino que viene de vacaciones todos los años desde Gran Bretaña: los idiomas se aprenden hablándolos, y hay que aprovechar todas las ocasiones que se nos ofrecen para practicarlos. En muchas ciudades, sobre todo en las ciudades universitarias, se organizan a menudo encuentros para realizar intercambios lingüísticos, es decir, para pasar un rato hablando idiomas. Otra posibilidad es realizar inmersiones lingüísticas mediante estancias en el extranjero. Estas últimas tienen la ventaja de forzar al aprendiz a usar sólo el idioma de manera continua en la vida cotidiana. La práctica de un idioma incluye también leer a menudo (libros, novelas, prensa), de manera que se pueda ir refrescando y asimilando el idioma por escrito; algo bastante importante en lo que respecta a idiomas como el francés y el inglés, en los que la pronunciación es diferente de la grafía.

4. Olvídate de la vergüenza

Una de las razones por las que los niños aprenden idiomas con más naturalidad que los adultos podría ser el hecho de que los niños tienen mucho menos sentido del ridículo y del fracaso. El miedo a fracasar o a ser ridiculizado hace que el aprendiz se cierre a la práctica, de manera que el aprendizaje se le hace mucho más difícil. A la hora de aprender un idioma es necesario tener siempre presente que todos somos ignorantes de algo, que nadie nace sabiendo ¡y que si uno no practica lo que necesita aprender por miedo al ridículo nunca conseguirá aprender nada! También debemos tener en cuenta que, aún para las personas más capaces e inteligentes, nada se puede conseguir sin esfuerzo; y que entre la torpeza y la habilidad hay muchos estadios intermedios: uno no debe considerar el error como un fracaso, sino como un indicio de que necesita mejorar sus conocimientos. Así pues, además de perder el miedo al ridículo, es importante también perder el miedo a equivocarse.

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5. Y si el problema es la gramática...

Si lo que se desea refrescar son las normas gramaticales del idioma en cuestión (declinaciones, conjugaciones, construcciones sintácticas, etc), existen muchas páginas web diseñadas específicamente para este propósito, en las que se pueden encontrar tanto listas de vocabulario como explicaciones gramaticales, así como muchos ejercicios interactivos para practicarlas. Mi consejo a la hora de abordar estos ejercicios es empezar por hacer los que se ajusten al nivel que se posee en ese momento, y luego ir probando poco a poco a aumentar el nivel de dificultad; pero en el caso de que haga mucho tiempo que no se practica el idioma tal vez pueda ser necesario empezar desde un nivel más básico.

Espero que estos consejos os sean de utilidad; y os deseo buena suerte y mucho ánimo. Pero, sobre todo, que disfrutéis aprendiendo y practicando idiomas.

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